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Matar a Cristo cada día…

octubre 14, 2011

O vivir a Cristo en Eternidad

En las iglesias católicas de La Paz abundan las imágenes del Cristo sangrante, moribundo, sufrido, torturado, condenado y muerto. Grandes letras con oraciones se hallan  a un lado de los altares pleno en colores y atavíos refulgentes. En éstas se leen frases de culpa por los pecados que seguimos cometiendo, y se insiste en que la muerte y la sangre del martirizado nos recuerda la culpa de nuestra calidad pecadora, sin remisión. Cada corto tiempo se saca a pasear una de estas figuras de yeso y colores, entre fanfarreas y bailes autóctonos.  La combinación del folklor chamán con la adoración a imágenes, al punto del desmayo y el fanatismo colectivo, nos recuerda el episodio de la algarabía pagana de los israelitas ante el becerro de oro, mientras Moisés hablaba con el Dios Vivo, cara a cara.

¿Existe aún ese Dios que habló a Moisés? No hay duda sustentable que demuestre lo contrario. El Dios Vivo no posee límites de tiempo y espacio, no se rige por cánones culturales o realidad política: es Dios desde Siempre. Y si habló a los Antiguos, sigue hablando hoy a Los Suyos. Pero como fue antes, hoy también exige condiciones de humildad, de fe y de entrega que eleva al Hombre a la calidad de Santo. Porque Santo es todo Ser que en humildad, obediencia y fe ‘hace y pone por Obra la Voluntad del Dios Vivo’.

La adoración a las diversas vírgenes, que son una…dicen, ocupa una parte importante en los ritos paganos del catolicismo. También en La Paz se pasean figuras ornamentadas de estas vírgenes que llaman a milagros y bendiciones específicas.  Y a este respecto debemos comentar necesariamente sobre los famosos ‘Secretos de Fátima’, cuyo misterio se ha desvelado por completo y bastante literatura circula sobre la historia completa de este evento prolongado en los años. Recomendamos indagar, investigar y leer de fuentes bien informadas, y comparar, para por fin llegar a conclusiones bien cimentadas. Lo que llama la atención de estos secretos de la virgen es su contenido político, esencialmente dirigido a la entonces Unión Soviética, y la concentración majadera en los llamados a reconocer al Papa y ejecutar ‘Penitencias’, que es doctrinariamente un asunto exclusivo de la teología católica. Además resulta contraproducente la presión constante sobre la única sobre viviente del Encuentro en Fátima, por parte de los obispos, tanto para que ‘recordara’ y  ‘declarara’ como para que ‘corrigiera’; amén de los llamados supuestos de la Virgen para que los Obispos se unieran en torno al Papa.  Ahora, podemos entender y aceptar que María es la Mayordomo de la iglesia católica; así se entiende y así lo declaran los marianos del catolicismo. Si concordamos en esto entonces sí podríamos entender los mensajes de Fátima, mirantes solo a salvaguardar la permanencia y predominio del orden papal en la institución. Esto significa que nunca hubo mensaje ‘para el mundo’ o ‘la humanidad’ sino que siempre fueron claves internas de esta iglesia específica. Pero además quiere decir que Cristo, el Dios Vivo, no se encuentra a la cabeza de este conglomerado religioso, aunque así lo proclamen, sino que es María la cabeza celestial del catolicismo y sus organizaciones integrantes. Si aceptamos que el catolicismo es mariano por Mayordomía y Guía Espiritual, entonces todo está claro, y esta realidad merece respeto.  Pero el tema que provoca contradicción es que esta corporación se declara sucesora directa de Cristo, y expresa ejercer sacerdocio de Cristo…Es Mariano por convicción, Fe y Mayordomía…pero se autentifica a sí mismo como estamento de autoridad emanada de Cristo.

El Jesús que el catolicismo presenta al mundo es aquel que muere hace dos mil años en la cruz, aquel que sangra hace milenios, y sigue culpando al Hombre por sus pecados…y por ende el Hombre debe realizar Penitencias, confesar a otro hombre su vida y nunca alejarse de su iglesia. El resultado es: un Jesús que sufre y muere, una Virgen María Viva y actuante, una iglesia unida en torno al Papa…pase lo que pase. Nada que observar si esta verdad fuere asumida y esta institución manifestase honestamente este Ordenamiento.

El Cristo que conocemos no está muriendo, ni tiene sangre en su túnica blanca, ni lleva las marcas de los clavos: es Dios, el Verbo, el Alfa y la Omega de la Creación, Uno con el Padre que Es Espíritu… No es ‘Jesús’… FUE Jesús en su encarnación, bajo el Plan de Salvación, cuya ‘copa amarga’ fueron los 12 días de pago, jamás saldado,  por el crimen de Caín, en modo que también el Cainita accediera a la Salvación…12 días que culminaron con la muerte física en la cruz romana…Mas, es Cristo, el Verbo Dios, quién en los Tres Días posteriores descendió a los Abismos, derrotó los Infiernos, y cambió la Ley de la Muerte y abrió la Ley de Resurrección: posteriormente alzó a los Cielos a los Santos de Abel que dormían el ‘sueño de la espera’…y retoma presencia durante 40 días. Estos son Los Hechos de Salvación…De este modo: el Templo Nuevo fue Restaurado en Tres Días…y el Nuevo Templo es el Espíritu del Hombre que tiene por Salvador Divino al Verbo, y por meta de vida ‘alcanzar la Voluntad del Padre para poner por Obra Su designio’.

Pero este Plan Salvador estaría trunco sin un factor fundamental: La Sabiduría y el digno ejercicio del Nuevo Sacerdocio que se activa en el Bautismo (por ende el Bautismo a infantes es contrario a toda la herencia de Cristo) Tal es el rol del Espíritu Santo, que es en realidad La Madre Sabiduría. Sí, existe La Madre de la Creación: es La Madre Sabiduría que el cristianismo ha llamado ‘Espíritu Santo’ y ha relegado a roles secundarios, confusos y hasta de dudosa manifestación. La Madre Sabiduría es parte del Origen de la Creación y según Pablo: ‘escudriña incluso a Dios’.

El cristianismo se halla contaminado de culturas varias, paganas muchas, y su teología varía a según de la situación política o de la necesidad del pastor. No hay ‘un cristianismo’. Pero en donde se une esta cristiandad eclesiástica es la proclamación inusitada que alza al Jesús moribundo, martirizado y pagando por pecados que seguimos cometiendo. Esto se halla proporcionalmente equilibrado al nivel de necesidad y urgencia que se inculca en los creyentes con respecto del rol imprescindible de la iglesia. Matar a Jesús equivale a una iglesia necesaria. Al contrario: reconocer al Dios Vivo y al Cristo Victorioso significa romper con todo tutelaje mundano…y surge una nueva condición: el Compromiso Personal del Hombre con el Cristo Vivo.

Quizá alguien afirme que la liberación que comporta esta verdad – una verdad que nos hace libres –  es un aliciente y una realidad que todos quieren asumir: pero los hechos nos demuestran algo diferente. Dos mil años de cárcel, de becerros detrás de pastores, de un Jesús asesinado cada día, de  supuestas  vírgenes declarando la autenticidad de la iglesia… o de una ‘reforma’ que al final repite el mismo error del cual quiso desatarse…  hacen del humano un Ser temeroso de su libertad, inseguro, carente de capacidad de administración espiritual, falto de disciplina y lleno de conflictos emocionales que le hunden en el torbellino del alma. Entonces las iglesias siguen siendo la clínica más adecuada, más cómoda, más segura porque ‘conocida’.  Luego se manifiestan los ‘libres pensadores’ llevados al mundo espiritual: emancipados de las ataduras seculares y religiosas éstos seres ya no quieren tutela alguna, ni de los Hombres ni de Dios: inventan dioses propios, definen y redefinen al bien y al mal, revisan la existencia o no de los infiernos, inventan nuevas eras ideales, pronostican el fin del mundo, buscan contactos con extra-terrestres y creen en las terapias para sanar o calmar el alma.

El Camino Medio entre la anquilosada religión y la ultra-espiritualidad del alma, de los libres pensadores, es aquel que parte y comienza del Hombre. El Hombre asume que posee mente-alma /sentidos/ y Espíritu. Se coloca Humilde ante su propio Espíritu para por éste llegar al Padre que Es Espíritu; asume que todo Camino Espiritual requiere de un Guía Divino: Cristo, el Verbo, es Conductor al Padre, y nadie llegará al Padre si no es por Cristo Dios. El Hombre Espiritual entiende que este Camino es un Combate: en contra de la propia estructura mental antigua y mundana; en contra del alma que luchará por predominar mediante las Emociones  y el Ego; y contra el sistema Cainita del Mundo basado en el dinero y la falsa auto-afirmación del egoísmo y la vanidad. En este Camino Espiritual habrá lucha con los demonios: la Ira será el más grande de los escollos infernales. Y se advierte al Iniciado en estos Caminos que NUNCA crea a las voces e inspiraciones que se presentan en los primeros tramos de su andar espiritual: son los Arcontes, los Señores de la mentira o ‘Maestros del Bajo Astral’, también conocidos como ‘Ángeles Caídos’…éstos harán palanca en la psiquis del sujeto, usarán imágenes que descansan en el sub-consciente del individuo, tomarán formas de quienes no son pero que la persona ‘quiere’ y ‘espera’.  La meta de esta maldad que interviene en el nacimiento del Nuevo Ser es la de impedir que el Ser siga adelante en su Camino, y para eso insta a la idea de que ‘ya llegó’, y sutilmente lo invita a seguir su Ego: una ‘misión’, ‘fama’, ‘poder’, maestría’. Lo esencial de esta intervención ilusoria y mentiroso es impedir que la persona alcance los verdaderos Estados de Luz.

La experiencia nos demuestra que Cristo, el Dios Vivo tiene sus claves, sus modos y sus métodos certeros de comprobación que sólo Él entrega y solamente con Él se verifican. Escrito está: para llegar a Dios es fundamental vencer a los demonios y luchar en los abismo. Nadie llega al Reino sin antes Vencer en las tinieblas.

Este Camino no es una religión, no es institucional, menos corporativo, ni depende de otros Hombres. Aquí los Guías deben ser quienes hallándose espiritualmente más adelante van entregando armas y herramientas a quienes vienen detrás de la senda. Sin lazo espiritual, no hay Guía; sin práctica espiritual, no hay discípulo. La Práctica Espiritual es la unión entre quién Orienta y quién es Orientado. Ambos se hallan bajo Obediencia al mismo Dios Vivo. A eso se ha llamado ‘Orden’…una palabra que causa escozor mental y prurito emocional en los libres pensadores.

Cristo, el Verbo Dios, Vive y está llevando a cabo el Plan de Preparación para el Advenimiento del Milenio de Paz. Ya está ‘apartando’ a los Suyos. Ya ha hecho descender Su Ley para los Creyentes que deben Consagrarse. Ya ha declaro cuál será la Tierra que pasará también por Tribulación pero será ‘intervenida’ para desde ésta alzar al Nuevo Hombre y al Nuevo Tiempo. Que los Hombres crean o no, acepten o no, no es asunto de Dios, sino que opción de los Hombres.

Dios hace, cumple y finalmente cambia lo que debe cambiar. No es Dios el que se adecúa al Hombre: es el Hombre quién debe entender a Dios e integrarse a su Plan de Creación. Para eso fuimos concebidos en los Orígenes, y para tal objetivo estamos siendo nuevamente levantados hacia nuestra condición  Adamica. 

 

Discernir a Dios con Espíritu

septiembre 26, 2011

El idioma universal, a través del cual los Hombres Sabios y los dioses lograban y aún sostienen fluida comunicación, desde siempre ha sido y es el sistema numérico, los símbolos y la escala de vibraciones (música, mamtram;  eléctricas, magnéticas, etc. ) El apego a la palabra escrita, al intelecto y la interpretación posee matriz griega antigua, y el judaísmo y posteriormente el cristianismo se alzan como las religiones mayormente intelectualizadas del planeta y de la historia del Hombre. Es cierto que libros y textos anteriores ya obligaban a discernimientos específicos, pero Sutras, Avestas, Vedas y el I Ching jamás fueron textos de literatura, de historia o de ser tratados como ‘estudios’ y nada más; todos éstos requerían y requieren de un sistema espiritual que abre el Espíritu y su Magna Inteligencia, como la larga preparación budista, y el sistema de Meditación de la Flor de Oro del I Ching. Incluso el judaísmo cabalístico u ortodoxo usa un conjunto de oraciones repetitivas (mamtram) y ceremonias que postulan a abrir el Espíritu con el fin de que la Sabiduría ilumine la mente.

Las vertientes filosóficas y teológicas del cristianismo han establecido su dominio en la racionalidad intelectual de una ‘palabra’ que se declara ‘divina’. Esta incongruencia se halla a la base de todo el sistema religioso de la cristiandad.  Desde tal incoherencia es del todo inconsistente entrar en debates mentales y de expertos sobre asuntos que son y deben permanecer en el plano del Espíritu, lo Espiritual y de las prácticas  místicas, y que son, sin embargo, tratadas bajo la óptica de la razón, de la necesidad de la época, de la política y de los motivos de Estado y de juego de poder que exige la realidad secular y mundana.

Las versiones escolásticas de la Biblia nos conducen a realidades insostenibles  y plenas de contradicciones. Pero son los tratados serios en torno a este conglomerado de libros aquello que nos ubican ante una realidad que nos explica muchos aspectos. Se lee, en la Biblia de Jerusalén, por ejemplo, que cada libro del antiguo testamento fue seleccionado, re escrito y acomodado según lo dictaba la necesidad del momento, siempre por mano y mente humana, y nunca por revelación divina. Lo mismo sucede con el nuevo testamento, el cual pasó por el violento cedazo de la camada de Constantino y sus secuaces, primero, y por los Concilios políticos posteriores. No hay en la Biblia ningún texto revelado…a excepción de Apocalipsis… sino que son en su mayoría Testimoniales, Literatura e Historia ligada a la Religión y sus urgencias y según la situación política imperante. Siempre manejado por cúpulas que miraban a su predominio y control político. La Biblia es el libro político que usa a Dios para asentar y justificar las atrocidades más oscuras: guerras, exterminios, opresión, esclavitud, discriminación de la mujer,  poligamia e incesto. Que un Patriarca sea emborrachado por sus hijas para sostener relaciones sexuales que engendraran hijos para sostén de la estirpe es una idea aberrante y desquiciada. Que el rey David mande a matar a un General para esposar a la viuda es un acto demoníaco. Que a los señores de Israel se les permitiera mantener esclavos y muchas concubinas es un aspecto que JesúsCristo zanjará en forma determinante, contraria y definitiva.  Que en Génesis, en su primera parte, declare que Dios hizo al Hombre y la Mujer, e iguales los hizo para que procrearan. Y luego en el mismo Génesis dice que el Hombre estaba muy solo y de su costilla se hizo a la mujer… son dos realidades y orígenes que se contradicen. El Libro Macabeos es un canto a la guerra y a la violencia, y es Cainita por esencia y forma.  En Génesis hay un párrafo que descifra el poder humano sobre la verdad de Dios: los siete días que Dios habría usado para hacer el mundo, en realidad en sus textos originales eran nueve días, y fueron acomodados a siete días para que este hecho cupiera en los siete días judíos y el día de descanso en el sábado. Desde niño se nos enseñó que Dios creó el mundo en siete días, y en la Biblia de Jerusalén esto se desmiente, denunciando de este modo que los Hombres acomodaron a Dios para beneficio de su cultura religiosa. Si esto lo hicieron con toda soltura y libertad: ¿Cuánto más hay que de igual forma y manera?

¿Debemos entonces desechar todo el contenido de La Biblia? Asumamos que hay textos políticos, como Macabeos, o ‘históricos’ como Reyes y Jueces… y debemos usar ‘entre comillas’ lo de histórico pues también en estos relatos hay incongruencias hasta geográficas, de reinados que nunca pudieron estar juntos por pertenecer a épocas diversas, o en lugares que jamás pudieron existir porque se hallan separados por kilómetros continentales. Y que todo, hasta la verdad espiritual y divina que sí contiene, pasó y pasa por mano de Hombres e interpretación intelectual de expertos religiosos, siempre según época, necesidad y cálculo político.

Tengamos en cuenta que los textos del A.T que los cristianos tomaron de los Hebreos no son todos los que los Judíos consideran vigentes; y sepamos que entre los Judíos no hay unanimidad en el conjunto de textos bíblicos: la versión asumida por el cristianismo proviene de la cultura Farisea y Rabínica; luego existe el conglomerado de escrituras llamada la Biblia de Samaria, y los textos ‘de los 70’. Entre los protestantes (evangélicos) y los católicos hay diferencias en la selección de estos textos.  En cuanto al N.T, sabiendo ya que es una selección amañada por las jerarquías de su tiempo, y mantenida hasta hoy como un cuerpo inmóvil, podemos constatar que bajo los ‘evangelios sinópticos’ se repiten los Testimonios de cuatro autores cuyos textos supuestamente fueron redactados en épocas diferentes pero que siguen una sinopsis reglamentada y parecida, siendo el texto de Juan el único con diferencias sustanciales. Es obvio que estos Testimonios sobre JesúsCristo fueron direccionados por una mano única. Y son Testimonios, no revelaciones. El único libro Revelado en toda la Biblia es Apocalipsis.  Ahora, el N.T es la verificación del Mesías en Jesús, que pretende cerrar con la vieja Ley en donde el objetivo vital era ( y es para los Judíos) la venida de un Mesías  esencialmente gobernante, político y en clave de poder mundano. El N.T fija que la Nueva Ley vino con Cristo, que sí es el Mesías, pero no el que espera la cultura política-religiosa Judía.

Siendo ambos textos tan disimiles, como contenido y sobre todo por la Ley que conllevan, es imposible conjugarlos como base de Fe y de Moral único. Los contenidos del N.T contradicen sustancialmente la ley y la moral que mantiene en píe al judaísmo. Asuntos tan cruciales como la Paz y la guerra; el matrimonio; la Resurrección; la Salvación; y sobre todo la concepción de Dios… nos plantean dos universos…y dos dioses. El Padre (Abba) que Cristo declara es Espíritu y posee un Plan, Instancias, y llama al Hombre a buscar Su Voluntad para hacerle entrar a Su Reino; nadie le conoce sino Aquel que viene de Él…y nadie llega a Éste sino es por Mí…dice el Cristo. Colocado ante el Jehová del A.T. tenemos dos personalidades, dos realidades, dos planes y dos maneras de relacionarse con el Hombre. Además, el Jehová biblico aparece cuando la secta Yahvista se extingue, y con eso desaparece Yavhé y aparece Jehová. Además, esto de colocar nombre a Dios es un hecho humano, y no que Dios tenga nombre.

Un Dios que se desmiente no es Dios. Y si Dios no se desmiente, entonces aquí estamos ante dos dioses. Cristo declara ante los fariseos y sacerdotes judíos: ‘Vuestro padre es Belcebú… ‘ Lo dice el Cristo, según los Testimonios sinópticos. El Dios Padre de Cristo difiere abismalmente del Dios del AT.

Debemos tener en consideración que el Hombre antiguo, antes de Cristo, era un Ser esclavo de la Caída, y por ende no tenía acceso a los mundos celestiales; por lo mismo es explicable que la relación de Dios con ese Hombre fuese diferente a la que sostiene con el Hombre Salvo, que ahora sí tiene acceso al Reino del Cielo. El Hecho Cristico es determinante para fijar esta frontera, y tal ‘hecho’ no puede ser el martirio y muerte en la cruz, sino los Eventos acaecidos en los Tres Días en el cual Cristo Vence a las Potestades infernales y cambia la Ley del Hombre y abre una época de Transición y Amnistía.  Si entendemos y aceptamos el Hecho Cristico de los Tres Días de Victoria y Cambio, y nos liberamos de la falacia de la cruz y una ambigua salvación por la muerte física de Jesús el hombre… entonces entramos en otra realidad: que Cristo es Dios, y que Jesús es Dios Encarnado. Esto supera toda idea de ‘mesías’ guerrero y político que viene a liberar a un solo pueblo. Estamos ante Dios que toma Carne para ejecutar un Acto Trascendente para todo Hombre, independiente de su creencia y condición. Y si esta es la Revelación que asumimos, entonces mal podemos ceñirnos al A.T. como panacea de la ‘palabra de Dios’, sino que ampliamos nuestras coordenadas y entendemos que ‘toda escritura antes de Cristo tenía por condición a un Hombre Caído y encarcelado’ por ende es Testimonio de una Ley caduca que fue superada por el Hecho Cristico.  Es decir, la aceptación de Cristo cuan Dios Salvador se contradice con el sustento moral que hace del A.T. una regla compatible con esta nueva Ley y realidad Cristica.

Si Cristo es Dios encarnado en Jesús, y otra era la relación de Dios con el Hombre Caído y encarcelado, entonces sí podríamos aceptar aquella Revelación que nos declara que Jehová era el mismo Cristo, y que NUNCA antes se supo o se accedió al Padre Creador porque nadie que hubiese descendido de Él lo había revelado jamás. Esto lo entendemos cuando JesúsCristo dice que ‘de mí hablan las Escrituras’ y ‘Abrahán se alegra de este Día’ y la comprobación la podemos ver en el Hecho de la Transfiguración.

Surge entonces el estupor: si Cristo es Jehová ¿cómo en CristoJesús insta por la paz mientras cuan Jehová manda a arrasar pueblos inertes que ocupaban la ‘tierra prometida? Es a este punto en donde la ‘razón’ entra en colisión con ‘la fe’…entendiendo por razón la lógica y lo racional, y por fe aquello que se debe creer sin mucha explicación. Al final esta fe sirve para encubrir las incoherencias de la razón. Pero en esto nos olvidamos que estamos ante hechos Espirituales, divinos o que provienen de todas maneras de una instancia que no es de este mundo. Entonces: lo Espiritual debe ser discernido por vías y canales Espirituales, no intelectuales por primero, sino que por intelecto cuan efecto de la Iluminación Espiritual. El Rol del ‘Espíritu Santo’ es vital. Pero o no se nos enseña qué es y cómo actúa este Espíritu Divino, o se nos ha ocultado por siglos su Poder y Su Magisterio…o se nos ha caricaturizado hasta lo absurdo.

Todo Hombre de Fe puede entrar por Su Espíritu en relación con el Espíritu de Sabiduría (Espíritu Santo). Pero esta libertad es altamente peligrosa para las religiones, las cuales requieren religar en torno a sus planes y mandos a la masa de ovejas que les sostenga y siga.  Pero es Cristo el que nos entrega tal Libertad, y es el Plan de Salvación el Orden que nos pone en nuestras manos esta vital y trascendente responsabilidad. ¿Qué entendemos? Que la Apostasía de la cristiandad tradicional y eclesiástica ha  negado a Cristo en su Potestad directa sobre el Espíritu del Hombre. Y en su afán anatema ha debido encerrar a Dios en un Libro pleno de incongruencias que a su vez debe servir a los pastores para sus propios fines.

Es precisamente el ‘Discernimiento Espiritual’ el Poder que emana del Espíritu Santo y que nos va separando las aguas turbias y fangosas del Agua Viva que contiene la Ley de Cristo.

¿Quién nos garantiza que cuando el escriba dice que Jehová ordenó una matanza, una guerra o un desplazamiento de población…realmente haya sido la Voz y mando de Jehová? Y si Cristo dice que el padre de ‘ellos’ es Belcebú ¿No sería lícito pensar que este poder infernal pudo tomar por engaño el nombre de Jehová para mandar a su modo y manera? Porque si asumimos como regla moral lo que Cristo declara, incluso en los textos apócrifos,  pero también en el N.T., entonces no podemos asumir también que lo contrario,  que desmiente al Sermón del Monte, por ejemplo, sea válido, coherente, y único. Son posturas diametralmente opuestas.

Pero Cristo Jesús nos deja una clave para que hoy lo entendamos de una vez: números, símbolos y Espíritu Santo, todo según nuestro estado espiritual: en Espíritu y en condiciones de abrir aquellas vibraciones divinas que rompen la mente artificial del intelecto-conocimiento y postulan a la inteligencia de la Sabiduría. Para entender debemos liberarnos de las lecturas escolásticas del catecismo, o desabrocharnos la librea del creyente que no piensa y sigue la interpretación de su pastor. Números, símbolos y estado espiritual…y sabremos de aspectos que nos sobre cogerán, y nos cambiarán la visión del Mundo, de la historia y de la realidad.  Y lo más conmovedor es que de seguro nos golpeará el haber vivido por siglos en el engaño, la falacia y la manipulación. Entonces es cuando nos cambia, y sin duda nos mutaría,  la visión sobre la supuesta bondad o buena voluntad de las grandes religiones y sus poderes corporativos.

Y la realidad actual sigue entregando claves que Dios nos hace llegar por número, símbolos y de acuerdo a nuestra sensibilidad y receptividad espiritual.

No es una ‘excepción’ que Cristo nos hable y entregue un Orden Suyo a quienes quieren seguir su Gobierno Espiritual y Divino: es la regla y la norma de un Dios Vivo que desde siempre ha sido Guía y Creador del Orden Humano.  Y si Cristo es Dios de Hombres y de Ángeles ¿Qué mejor que Él para que nos devele qué es de Dios en un libro, y qué no es de Dios?

Los Hombres Espirituales nos rebelamos ante la tiranía de los Hombres que han encarcelado y reducido a Dios en (a) un libro y (a) las propias interpretaciones. Relacionarse con Dios y acceder a su Reino es la mayor revolución humana en contra de las Fuerzas que han tejido un manto de niebla sobre nuestra condición divina…Porque dioses somos, no en la carne, sino en nuestro Espíritu. Y a un Dios tenemos por Guía y Salvador: Cristo, el Verbo del Padre… que es Espíritu.

ENFRENTAR LA MUERTE

agosto 11, 2011

Aún bajo una extendida cultura religiosa en el mundo,  y la predominancia de la cristiandad entre nosotros, la muerte sigue siendo en los Hombres un tema tabú, o un drama terminal que se enfrenta con dolor, o un hecho que se prolonga con reminiscencias plasmadas en lápidas,  y culto de cementerio, en  ‘animitas’ instalas en los lugares donde el difunto pasó su último minuto, y sobre todo en la insistencia de mantener el cuerpo (huesos) en un lugar estable con la abierta o secreta esperanza de que éstos sirvan, al final de los tiempos, para que el ser amado resucite retomando sus restos. Es normal visitar los cementerios ‘para hablar’ con quién fuere  una persona querida, como si ésta permaneciera para siempre en el lugar de su sepultura. En los aniversarios del fallecimiento, como era en los cumpleaños en vida, ahora se ‘celebra’ al muerto con homenajes y actos recordatorios.  Estas ‘costumbres’ son avaladas por las iglesias y religiones, aunque vayan en contra de sus propias doctrinas, y suelen acompañar las mismas con sendas misas y posteriores bendiciones…como si el muerto no acabase nunca de morir.

Ya el Buda toma este asunto de frente y lo aborda en sus prácticas espirituales. Pero es con Cristo que este punto entra  por claves trascendentes y de ruptura que no siempre se tienen en consideración, aún declarándose ‘cristianos’. 

La Ley de Vida antes de Cristo condicionaba al Hombre a la Rueda del Eterno Retorno; es decir, la muerte yacía  bajo el Poder de las Tinieblas, no de la Luz, y por los Abismos las Almas pasaban por la muerte para entrar en un largo periplo de Olvido y luego retomar Cuerpo Carnal con la misma deuda anterior. Era una cárcel.  Los Cielos estaban cerrados. Los santos no caían al Abismo sino que quedaban suspendidos en el ‘Sueño de la Espera’.  Al morir, los Hombres enfrentaban a los demonios: los propios y los dominantes.  El Hombre no tenía liberación de la mácula del pecado, y en vida Carnal debía hacer constantes sacrificios para alcanzar algún grado de purificación. A esta Ley de Vida se  le conoció- e identifica- como ‘el Tiempo de la Caída’. Costumbre de tales épocas era la de guardar los huesos  con la esperanza de la Resucitación prometida al Final de los Tiempos. Y debido a que la interpretación sacerdotal de los rabinos era que el Mesías ‘esperado’ no traía Salvación de la muerte, sino que salvación política, no podían entender entonces que todo el sistema religioso por ellos asentado y defendido se vería estremecido por un tipo de Salvador y de Salvación que tocaría, precisamente, esta Ley de Vida.

Esta incomprensión rabínica se traslada posteriormente al cristianismo del siglo tercero y cuarto;  y desde entonces se trasvasija el sistema sacerdotal antiguo al tipo de sacerdocio de la cristiandad que ha perdurado hasta hoy.  Esto explica porque se sigue la cultura popular de mantener a los muertos cuan seres vivos a través de fetiches y cultos, sin tomar en consideración la Nueva Ley de Vida que Cristo zanja en los Tres Días que marcan el hito de la Salvación.

Cristo, el Verbo Dios, desciende hasta el centro del Poder infernal, en los Tres Días después de la muerte de Jesús  en la cruz, y arrebata de las fauces luciferinas las Llaves de la muerte, y expulsa a las potestades tenebrosas de Los Abismos y procede a cerrarlos cuan Ley de Eterno Retorno;  abre la Ley de Resurrección con el primer acto de Vida: el despertar de los Santos y su Ascenso al Reino de los Cielos; abre el Reino de los Cielos y ordena las diversas Instancias del Padre para que éstas reciban ahora a los Hombres medidos según sus Obras y Frutos; define ‘estados de Glorias’ según la Ley de Inmortalidad, y asume en Primera Persona la Conducción Salvadora de todo Hombre de Fe. En esto consiste ‘La Salvación’. Nada se salva y eleva en la cruz, en el martirio y la tortura de Jesús. En los doce terribles  días de sangre y venganza Jesús ‘paga por el pecado de Caín’, el cual jamás canceló su deuda criminal en contra del Santo Abel. La muerte en la cruz fue un pago por quién nunca pagó. Los Tres Días de los Hechos de Salvación es la Nueva Ley que Cristo Dios nos entrega a todos…La Salvación entonces está en la derrota y superación de la muerte y en la Nueva Vida que todo Ser obtiene bajo la Ley de Resurrección. Esa es la ‘Buena Nueva’.  Desde estos Tres Días todo Ser Humano, crea o no, será medido según sus Obras, su Fe y sus Frutos sembrados en su existencia en este mundo. Y de acuerdo a esta Nueva Ley la cuestión que se coloca ante el Hombre es: ¿Qué tipo de siembra, de vida, de obra se ha de hacer para obtener una Gloria Digna ante Cristo, el Dios de los Cielos? Y la respuesta nos la da el mismo Cristo: ‘todo aquel que haga la Voluntad del Padre…entrará al Reino’ ¿podría el Ser Humano discernir la Voluntad del Creador en sí mismo sin la plataforma de Salvación? Obviamente no. Y es esta Salvación la que nos alza hacia la altura que nos permitirá conocer tal Magna Voluntad Suprema.

¿Por qué seguimos engrillados a formas comunes y folklóricas de ver y enfrentar la muerte…y pastores y sacerdotes de la cristiandad prosiguen con el discurso que seremos ‘despertados’  el último día, cuando venga el Juicio Final? La razón descansa en una trampa de oso que un día los atrapó y nunca más supieron cómo salir: al declarar ‘Toda la Biblia’ como  ’Palabra Única de Dios’… fusionaron, de hecho, Dos Leyes, Dos Tiempos y Dos Estados de Vida. Por ende, yuxtapusieron realidades que por eventos y Hechos nunca debieran conjugarse en manera desordenada, sino que es posible entender en modo escalonado, en donde la Antigua Ley es superada  por la Nueva Ley, no desmentida… sino  prevalecida la Nueva sobre la Antigua en su esencia y por su  proyección espiritual.

La muerte,  bajo los Libros escritos por los sacerdotes rabínicos (no por la Mano de Dios, sino por la pluma de los sacerdotes, bajo inspiración espiritual, puede ser, pero siempre teniendo en consideración su realidad e intereses religiosos)  era, y sigue siendo, un asunto no resuelto. Por mucho las escrituras que se nos quieren presentar como sagradas y divinas en verdad son escritos manejados e instalados por hombres: por ejemplo, leemos en varios textos de exegetas y eruditos (La explicación de la Biblia de Jerusalén, por ejemplo)que originalmente los Días en que Dios Creó al Mundo fueron  8 y no siete, pero para hacer cuadrar el Sábado judío con el Descanso de Dios se insertaron los hechos en el tercer y sexto día, acortando ‘La creación a siete’; o el párrafo de Génesis  14 ‘La Campaña de los cuatro grandes reyes’, el cuál fue insertado muy posteriormente y a todas luces nunca pudo suceder pues habla de reyes que  existieron en épocas diversas y reinados que geográficamente jamás se relacionaron.  La comparación de la Biblia rabínica con la Biblia de Samaria (de los Samaritanos) coloca muchas interrogantes sobre la interpretación que los sacerdotes escribas fueron insertando en las escrituras, empujados por situaciones políticas y causas traumáticas como la esclavitud y la diáspora. Bastante se ha discutido al interno de los expertos sobre la correcta correlación de las genealogías, pues a partir de la manipulación de éstas se puede deducir hoy que los hijos desechados de Dios serían los árabes actuales, y los elegidos son los hebreos de hoy. Tal es así, que los ortodoxos rabínicos contemporáneos  basan su supremacía y su guerra en contra de sus hermanos árabes sustentados justamente en estas interpretaciones  bíblicas…que no son de Dios, sino de los hombres religiosos.

La muerte en los textos rabínicos judíos aceptados por los jerarcas cristianos del siglo cuarto como  ´La Biblia’ (única junto a los textos ‘no-herejes’-por ellos separados y elegidos) siguen insistiendo que el Hombre está en pecado y que la muerte es una consecuencia de éste, y no habrá vida nuevamente hasta que venga el Día del Juicio Final, en donde de los huesoso se retomará nuevo cuerpo.

Cristo nos proclama, de Hecho y de Palabra, otra Ley, que supera la anterior: que el Hombre ya no nace en pecado sino que se hace al pecado (La Gracia) y que todo pecado es borrado por la Entrega a Cristo cuan Conductor y Salvador Personal; que el Perdón y el Arrepentimiento purifican al Hombre de sus yerros; que esta condición deja al Ser Humano en grado de alcanzar la Voluntad del Padre y así poner por Obra Su designio. Por ende, en la muerte el Hombre adquiere otra vida (Ley de Resurrección) y será según sus Obras y su Fruto la medida de su ‘Gloria’; la santidad, por lo mismo, es aquella que a través de la Conducción de Cristo culmina directamente en  la Voluntad del Padre…  y la Obra del Hombre se manifiesta entre los suyos y ante el Mundo.

Desde la Nueva Ley de Vida…NADIE MUERE, sino que  el Hombre pasa de Vida Carnal a algún tipo de vida espiritual, consciente y concreta. Y es esta realidad la que nos pone el asunto crucial: ¿qué obra poner por fruto de nuestra vida para obtener así una gloria alta y digna? Y la respuesta de Cristo es que no bastará que proclames a Dios, sanes enfermos en su nombre y muchas cosas hagamos creyendo que lo hacemos bien…solamente haciendo la Voluntad del Padre llegaremos a la cima de nuestra Gloria Espiritual.

Dios no requiere de huesos y nervios bien conservados, o polvo de cementerios para realzar vida nueva. La Vida ya está en Sus Manos, y la muerte es ahora un Umbral bajo custodia y gestión de las huestes celestiales, no infernales. La vida es garantía eterna gracias al Hecho de Cristo en los Tres Días,  y su Conducción permanente cuan Dios de los Hombres y de los Ángeles.

Podemos creer en el Jesús que queramos o inventemos. Podemos burlarnos de los Hombres con teorías rebuscadas,  y plenas de contradicciones. Lo cierto es que Cristo es Dios, no un hombre, sino el Verbo del Creador, y Él revolucionó el Estado de Vida del Hombre para favorecer Su Salvación. Podemos seguir apegados a doctrinas antiguas, o aferrarnos al folklore, o asumir ideas de nueva era según nos apetezca y guste. Lo cierto, porque es Ley, es que desde los Hechos de Victoria de los Tres Días nos hallamos bajo La Gracia, y en la muerte enfrentamos la Ley de Resurrección, y luego seguimos vivos en otro cuerpo y con consciencia…en el lugar que nuestras Opciones nos construyeron.  ¡Cuidado con lo que piensas, haces y decides! Cuida tus Opciones y elige bien tus verdades… porque creas o no, igual serás medido por la Ley que Cristo ha instalado cuan Dios de los Hombres; y hacia dónde irás, y cómo pasarás otras existencias…dependerá de lo que elijas y hagas, pienses y desees…aquí y ahora. Y  has de saber que una Voluntad Original yace en Tu Espíritu: la Voluntad del Creador;  y esa Verdad es la Persona Real, la Verdadera Persona… El Sí Mismo que debes amar. Si llegas a ésta Verdad Interior  y la pones por Obra… entonces verás a Dios y te regocijarás en Su Casa.

 

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