Larga vista
Miremos al sol, porque de este astro que nos da vida, vendrá el destructor.
El día a día nos enreda con su lucha cotidiana, y aún si somos seres de fe, de a poco vamos cayendo en la rutina de las urgencias de este mundo, hasta perder de vista lo macro, trascendente… y a Dios.
Somos humanos, estamos en un mundo pasajero, en cambio constante, y todo en éste, incluyéndonos, pasará. Sin embargo, actuamos como si la vida pequeña que nos hemos inventado, y que el sistema de Caín nos hace creer, fuese un todo inmutable que nos debe asegurar, resguardar y anidar sin sobre saltos. Tanto es así, que tiempo de sobra tenemos para dedicarnos a la ‘búsqueda de la felicidad’ a través de lo emocional, de la necesidad y los deseos; olvidando por cierto que en un mundo en mutación, de materia perecedera, y además bajo una ley dual, en donde la polaridad del Bien y el Mal existe y se halla en lucha constante… simplemente se hace imposible un estado de felicidad real, permanente y continuo. Aquello que el Hombre Sabio busca alcanzar es la armonía que le permita vivir la Paz, y desde la Paz elevar su mirada a la ley de la naturaleza, y subir su vista hasta la ley del Creador, y asumir de este modo su propio Ser y su indiscutible variabilidad.
Sin embargo todo parece atornillar al revés, hasta que finalmente nos convencemos que ‘hacer bien las cosas’ es ejecutarlas en el sentido en que los otros giran la manilla.
Escuchamos al jefe de la iglesia católica en Santiago de Compostela, y en su último discurso desde la ventana de la plaza san Pedro. En ambas alocuciones hay un énfasis desmesurado, casi neurótico, majadero, por autentificar la autoridad de la iglesia en el mundo. Desde España pudimos oír a un hombre que insistía en el valor de la cruz y de la muerte de Jesús como única señal de salvación, y el sacrificio de caminar kilómetros en un peregrinaje de sufrimiento como la unión de fe entre el creyente y su salvador. La iglesia, su iglesia, la romana y papal, es levantada ante el mundo como la representante directa de Cristo en la Tierra, y por ésta, y sólo por ésta, el Hombre creyente tiene posibilidad de salvación. Luego de esta sustancia, el locutor de la ceremonia pide ‘un minuto de reflexión para meditar sobre esta palabra de dios’ (¡Sic!) No que el prelado leyera La Biblia y se entendiera, como lo hacen otros cristianos, de que se refería a las escrituras… no. El primado hizo un discurso del todo suyo e institucional, y luego se llama a meditar sobre ‘la palabra de dios’. Saquemos nuestras conclusiones. Las palabras posteriores, desde la finestra del Vaticano, fue dedicada enteramente a fijar posición política sobre los hechos coyunturales en el planeta, actuando esta vez, como estadista de un Estado que debe contar y debe tenerse en consideración.
Para el creyente común esta información está indicando un norte dónde dirigir su mirada: lo del mundo se soluciona mediante fórmulas mundanas, delegando autoridad religiosa a grandes instituciones; y eso deja al simple ser humano sujeto a su pequeñez, y en ésta obviamente que el Ser se hundirá en lo subjetivo de sus ínfimas batallas psíquicas, mentales y carnales… lo grande yace en manos ‘de los grandes de este mundo’.
Recorremos las enseñanzas de las varias y variadas sectas, iglesias, cultos que se rehacen a la Biblia cuan panacea de la palabra de Dios, y aplican cada párrafo según su interpretación, y van conformando agrupaciones de acuerdo a los lideres y sus modos de predicar el mismo contenido. Comprobamos como el Ser Humano puede enclaustrarse, encarcelarse, a si mismo sin dar la oportunidad a Cristo, determinando que incluso Cristo debiera sujetarse al libro. Porque si Cristo se les presentara y no fuese avalado por el libro, no sería reconocido. Y si el libro definiera que sí es Cristo, igual pasarían cada palabra y enseñanza de éste por el cedazo del libro, pues si algo no estuviese en la Biblia… no sería de Dios. Viven estos cristianos en el cadalso de su propia soberbia, la que por vanidad les ha instado a determinar desde lo humano aquello que es Dios, o qué no lo será jamás, según la Biblia.
Y seguimos amarrados a los engranajes mentales del mundo y de lo mundano.
Soltamos la vivencia espiritual rápidamente, si la hemos vivido en algún momento, y buscamos señales y más señales que nos hagan personas distintas antes nuestros semejantes. Trasladamos nuestras riñas escondidas en el alma hasta el rincón de cada colectivo al cual pertenecemos, porque somos egotistas por esencia y lo comunitario debe servirnos para consolación, para satisfacción o para lucimiento… o para destruir y sentirnos ‘importantes’ y ‘tomados en consideración’. Andamos cuan enfermos del alma buscando lo imposible para justificar nuestro dolor. Y todo lo del Mundo me dice que ‘es así’ y que no hay otro modo de dar vuelta la manija.
Mantener a Jesús en la cruz, sangrando por dos mil años, tiene un objetivo bien preciso: provocar sentido de Culpa. La Culpa equivale al Pecado. Amarrar al Hombre al Pecado es mantener Su Culpa. En la Culpa y el Pecado el Hombre se hace esclavo. Las iglesias del mundo se alimentan de la esclavitud.
Cristo, el Dios Verbo, pasó por Jesús, y perduró después de Jesús. En el nombre ‘JesúsCristo’ se resume la unión del ‘Dios Encarnado’: Cristo EN Jesús. El Jesús histórico alzado y alabado sin el Cristo Dios y el Plan de Salvación… es una maniobra de apostasía. La cruz era el instrumento de muerte de los romanos, nunca fue un artículo sagrado. Nada más nefasto y tenebroso que un instrumento de muerte lenta y atroz. Porque si JesúsCristo hubiese ido a la horca ¿andarían los cristianos con una figura de horca colgando en su cuello? La cruz es un medio de terror, de muerte y de tortura. Y Cristo, el Dios encarnado en Jesús, asume este símbolo de muerte y martirio para disponerse a pagar por el crimen impune de Caín sobre Abel; porque no habiendo pagado por el asesinato cometido, la Generación de Caín, la Generación Caída, debía cancelar su deuda, y de hacerlo directamente debía ser borrada de la faz de la Tierra, y puesta La Misericordia del mismo Cristo sobre esta Generación, vino Él mismo, en Jesús, a borrar la deuda de sangre de la Generación Soberbia. Ese fue el ‘trago amargo’ que el Verbo pidió cambiar al Padre en su momento, en el llanto de Getsemaní. Porque el Cristo en Jesús no pagó por la Generación Santa, la de Abel, sino que por la de Caín, la misma que lo persiguió y mató. A esa Generación malvada llamó ‘El Mundo’, porque el sistema Cainita es predominante en este mundo. Y pagada la deuda en los 12 días de tortura, ahora en el mayor símbolo de prepotencia y maldad del Mundo: la cruz… el Cristo abandona el cuerpo carnal de Jesús y cuan Dios que Es se dirige a los infiernos y arrebata de las fauces luciferinas la muerte y el paso por la muerte de los seres humanos; despierta a los santos de Abel que dormían el ‘sueño de la espera’ y los eleva al Primer Cielo; cierra Los Abismos y abre La Ley de La Resurrección como Plan de Inmortalidad para Salvación de todos los humanos; retoma cuerpo en gloria, no el mismo de Jesús (y por eso no lo reconocían por su figura sino por Su Espíritu) y visita sus ‘Otras ovejas’, a la Generación Santa de otros puntos en la Tierra, incluyendo en gran medida a nuestra Tierra Americana; entrega Sacerdocio en la Perpetua Línea de Melquisedec a varones y mujeres; asciende a Su Reino, en su calidad eterna de Dios Verbo, y desciende el Poder del Magisterio del Espíritu Santo: el Espíritu del Reino de Dios que enseña a los Hombres mediante su Fe y la Voz, Mirada y Oídos del Espíritu que habita en cada Ser. ¿Para qué se nos concede esta Gracia? Para llegar al Padre y poner por Obra el Designio del Creador. Y es ‘Gracia’ porque el Hombre jamás hizo mérito para recibir tanta magnanimidad. Entonces, no la cruz, no la muerte, nos señala el camino a la liberación, sino Los Hechos de Los Tres Días y todo cuanto acaeció una vez cancelada la deuda de sangre de Caín. Y el Cristo de los Tres Días es un Dios Victorioso, lleno de Gracia y dispuesto a conducirnos al Padre Dios. Porque nadie llega al Padre sin Guía viva del Cristo Dios… y nadie entra al Reino de Dios si no pone por Obra la Voluntad del Padre Creador. He ahí el Plan, el Camino, la Meta y el Sentido de esta Vida.
Mirar, desde esta verdad crística, al mundo actual y sus eventos, y darse cuenta que la apostasía cristiana no ha dado señal de arrepentimiento, sino que se ha enrocado y anquilosado aún más en sus falsedades y manipulaciones… causa desazón humana, pero también nos eleva el alma en la esperanza de aquello que el Cristo Sabio nos muestra hoy, y nos remece el Espíritu con la certeza de Su Gobierno y su promesa de que Los Suyos estaremos siempre en Su Casa. Una Casa que no se halla en este Mundo, por cierto.
Hemos entendido y asumido, quienes hemos aceptado con humildad al Cristo Dios, al Verbo Victorioso, al Dios Vivo, que en este Tiempo de Tribulación se está enjuiciando, definitivamente, a la Generación Cainita y su Mundo. Y aún si humanamente nos ha costado aceptar, hoy entendemos y concebimos que son parte activa del Sistema Cainita las iglesias de Hombres que desnaturalizan al Cristo Dios y encarcelan a los Hombres bajo creencias intelectuales y anímicas exentas de Vida Espiritual y sin Magisterio de Sabiduría del Espíritu Santo. Todo este engranaje de perdición es aquel que ha entrado en su fase terminal. Este es el Mundo que está siendo enjuiciado y culminará en su Día… que ya está en cierne.
La decisión de cada persona no es entonces la de creer o no en tal o en cual doctrina o institución, o teoría, o si se inscribe en este o en aquel estamento, o si hace tal ritual, o asiste al culto, o si lee la Biblia o si estudia el Corán. Esos son efectos, consecuencias, derivados. La CAUSA es y será siempre Espiritual, de coherencia personal, de Fe sellada ante Dios, de Relación Personal con Dios, de Obediencia Espiritual. Y eso conlleva a sostener un modo de vida consecuente y armoniosa con la verdad espiritual que se mantiene diariamente en la intimidad con Nuestro Dios. La tuerta vía que nos ofrece el mundo religioso es hipócrita, farisea y esencialmente mundana. El Sentido de la Fe es la Relación Plena con el Dios Vivo en la propia persona. Y eso exige auto-disciplina, congruencia, verdad interior, honestidad y firmeza de principios espirituales por encima de las conveniencias del Mundo.
Desde esta mirada espiritual, viviendo a Cristo cuan Dios que Es, buscando siempre la Mano Santa del único Padre Creador, recibiendo con sumisión y humildad la enorme cantidad de enseñanzas del Magisterio del Espíritu Santo… vemos, oímos, sentimos como el Cainita en su desespero se ha tornado más violento y tiránico; constatamos como las huestes demoníacas han acercado a los suyos hasta la cotidianidad masiva de los Hombres; sabemos que los Señores del Cosmos han posesionado su poder en esta Tierra y debajo de la tierra preparándose ellos para recoger la migajas de este Tiempo que está por dar Un Salto Definitorio; y bien estamos también nosotros, Hijos de la Luz, siendo instruidos para ganar batallas y prevalecer a esta Tribulación; y ante esta vista larga y amplia que nos da Dios nada nos extraña, ni nos llama a sorpresas, porque mucho sucede sin que se sepa, y si todo lo acontecido se viniera a saber… el Hombre común enloquecería y el caos sería gobierno en las grandes ciudades del planeta. Porque el Cainita esconde la realidad para asegurar su gobierno. La ignorancia del Hombre es un modo de mantener la esclavitud y ostracismo de la conciencia.
Nuestra labor es aunar creyentes, no incrédulos, sino personas de fe, sin importar su origen religioso, sin discriminación de ningún tipo, y guiarlos por La Consagración hacia el objetivo de que también ellos y ellas sean ‘Agentes del Reino de Dios’.
Es una misión trascendente, vital, y estamos siempre agradecidos por tanta Gracia del Dios Bueno. Es una misión fundamental que vino por Voz, Presencia Tangible y en Gloria del Dios de los Hombres y de Los Ángeles: el Verbo Eterno, el Cristo, el Alfa y la Omega de la Creación. No hemos sido Ordenados para levantar iglesia alguna, ni para juzgar a otros, sino para decir, hablar, escribir y hacer aquello que el Dios Vivo nos transmite desde Su Gobierno. Somos Mayordomos de una Misión que tiene por Gobernador y Sumo Sacerdote al Único Dios de los Hombres: el Hijo de Dios Padre.
Esta realidad portentosa causa contradicciones en quienes entran bajo sus umbrales: porque el humano compenetra lo que cree saber, y se encuentra con aquello que nunca antes vivió. Y esa lucha natural entre el humano que trae a su pequeño dios interno, y la Gobernabilidad del Dios Vivo, colisiona inevitablemente, y produce laceraciones como un combate entre la bestia y el ángel. Hemos aprendido que hay un tramo de este camino de Consagración en el cual los dos Mundos chocan y se mezclan, y en la mayoría de los casos vence la costumbre, lo culturalmente conocido, y la seguridad psíquica que desea controlar a la persona como siempre lo ha hecho; lo mental, el conocimiento, lo intelectual es la herramienta para ‘no perder el control’ y el humano va transformando todo lo espiritual en fórmulas mentales adecuadas para su manejo y entendimiento. Así, tenemos a Consagrados que se estancan en el camino de la mente, otros se pierden por la senda de lo afectivo y sus necesidades, y otros simplemente son devueltos a sus cloacas oscuras del muerto que no quieren abandonar, y nunca sepultan.
Ver a Cristo en su verdad divina no es un privilegio, sino una irreversible responsabilidad. Si aquello que hemos visto, oído, mirado, sentido es la Realidad, y esta ilusión de la materia es la mutabilidad que está por sucumbir y cambiar, nada queda por salvar de las cosas de este Mundo, sino al Hombre. Y el Hombre no puede ser Salvo por otro Hombre, sino por el Dios de Salvación: el Cristo Vivo. Por lo mismo no debe ser ‘otro Hombre’ el pastor, sino el Que Sabe Pastorear, el Cristo Sabio. Y es el Cristo Vivo quién ha descendido para razonar con el Hombre y Guiarlo directamente, porque ya viene el Día… y debemos preparar los Caminos del Dios de los Hombres que está Por Venir sobre la nube…
Cuando fue el terremoto del 27 de Febrero, en Chile, lugar donde la Ley de Consagración y la Dispensación del Reino fue declarada, la Presencia del Cristo Vivo vino al Sacerdote Mayor de este Siembra y advirtió: ‘tomen agua, alimentos y únanse en sus familias que estoy por poner mi pié sobre Mi Tierra elegida’. Entonces este mayordomo envío una carta a todos los Consagrados y amigos de este Camino en los mismos términos. A los días después vino el terremoto. Son decenas de personas las que pueden dar testimonio de esta realidad. Si alguien buscaba una ‘señal’ concreta de nuestra relación directa con el Cristo Vivo, esa fue una demostración que debe bastar y sobrar.
Pero el Ser Humano luchará por empequeñecer la verdad del Espíritu, a no ser que el Espíritu ya sea el Ser Humano que camina sobre esta Tierra. Y muchos de quienes vivieron esta señal y prueba… fueron condicionando lo acecido, hasta esconderlo en algún recoveco de la razón y el raciocinio de la vieja costumbre. Para el Ser Espiritual no hace diferencia alguna si mañana el sol estallará sobre nuestras cabezas, o si estaremos en alerta por un siglo: no son los efectos de los acontecimientos aquello que nos mueve, sino que somos motor de un Plan Macro que trasciende la muerte física o la existencia de este planeta, o el cambio de sistema. Por lo mismo, cuando los creyentes y algunos Consagrados viven en las cuerdas de la catástrofe que vendrá, y se relajan cuando pareciera que nada sucederá, y se apresuran cuando manifestaciones de cambio se verifican… estamos ante parodias espirituales, remedos de consagrados, seres que juegan su propio juego de escondidas.
Lo hemos dicho, publicado y repetido: no habrá descanso en la crisis. El Sistema Cainita está destinado a sucumbir irremediablemente, ahora, pronto, en este tiempo. El planeta se halla en fase de cambios que se producen cada 12 mil años. El Cosmos se encuentra en un proceso particular que se da cada cuatrocientos mil años. El Reino de la Luz ha concluido su Tiempo de Rehabilitación, de dos mil años, y se prepara para el Salto hacia el Nuevo Tiempo: el Milenio de Paz. Los Poderes Tenebrosos (espirituales y cósmicos) han adelantado sus líneas, han abierto los abismos y luchan por prevalecer. Este conjunto de eventos, sucediendo en un tiempo muy estrecho, no puede sino causar una ruptura como nunca antes vio este mundo ni nunca antes pasó el Hombre. Y no se trata de ‘creer’ o no. Sino que de Observar, Informarse, Conjugar Hechos, Investigar… y ASUMIR.
Por nuestra parte decimos: miremos al sol, porque de este astro que nos da vida, vendrá el destructor. Y no habrá donde esconderse: sino en los lugares señalados por el Cristo Vivo a Los Suyos. Y nadie se hace Suyo en el pavor y al momento de la suplica tardía. Nos hacemos Suyo por Opción en la Obediencia a su Orden y siguiendo el Camino que nos lleva a la Voluntad del Padre.
Lo decimos, lo escribimos, lo avisamos… y abrimos nuestras puertas. Somos mensajeros de una realidad que no manejamos, pero tenemos las llaves para entrar en la nave de Dios, en aquel Día de Fuego que vendrá inevitable y sin tardanza. Y nadie podrá decir que no sabía… menos quienes habiendo pasado por este Orden de Cristo, abandonaron la senda por tentación mundana o por atracción fatal para con el laberinto del alma oscura.
La Luz de la Vida es de Seres vencedores en la Verdad del Cristo Victorioso.
15/16 de Noviembre 2010
Mayordomía de La Dispensación de las Vísperas del Advenimiento del Milenio de Paz






Desde los hechos del 27 de Febrero de este año, cada día que pasa es un día menos de los hechos que irremediablemente llegarán. Si nos causó temor, miedo, pavor el terremoto de aquel 27 de febrero, ¿cuánto más nos causarán los “Hechos Venideros”?
Quienes hemos sido Sellados y Ungidos en la Pertenencia al Cristo Vivo, al Cristo que habla y razona con los suyos, no tememos por los efectos que este Mundo y sus acciones han provocado.
Porque nos vive la certeza de que los suyos siempre estaremos protegidos. “Cristo, nunca abandona a los Suyos.”
Es así que nos hemos Consagrado para llegar a hacer la Voluntad de Dios Padre Celestial, nos hemos Consagrado a quién tiene la Potestad de Guiar y Conducir hacia esta Gran Meta; el Cristo de la Gran Victoria y Liberación, El Cristo que es Uno en Unión Perfecta con el Padre.
Estamos en Tiempos de Tribulación acercándonos a la Gran Tribulación, Sin los Sellos de Cristo, nadie podrá traspasar por esta línea de Tiempo que nos lleva hacia el “No Tiempo”.
María Oliva
Para quien no ha vivido a Cristo en su corazón y en su espíritu, sino que lo reconoce culturalmente y de acuerdo con su propia tradición religiosa, es una locura leer y acoger estas palabras en su propia vida y cotidiana realidad. Nosotros los consagrados, hombres y mujeres de distintas edades hemos sido bendecidos con el Don del Espíritu Santo, por eso podemos acoger y discernir la Palabra de Cristo, sus señales y designios. Humanamente no somos mejores, ni hemos sido llamados por méritos en el mundo, al contrario: hemos debido dejar lo mundano y su apabullante cotidianeidad, para entregarnos a Cristo y reconocer ante él que siempre le hemos pertenecido, y asumir la Consagración ha sido una vuelta a Su Casa. Vivimos en este mundo, trabajamos, tenemos familia y nos relacionamos con todas las personas, porque es aquí, en este territorio de lucha donde debemos ejercer la misión que Cristo nos ha encomendado: Venir al mundo para declarar lo que es la Verdad, no la nuestra sino la de Dios. Pero nuestra pertenencia tiene el nombre de Cristo y nuestra labor de vida es prepararnos y preparar a los creyentes para recibir a Cristo en Su Segunda Venida.
Somos sus misioneros que llevamos adelante este objetivo de encontrar y aunar en el territorio por Cristo designado a quienes le pertenecen, a quienes descienden de la estirpe Abelita que no fue aniquilada totalmente por la raza de Caín. Llamamos a aquellos que se sienten ajenos a las religiones y que buscan al Dios verdadero, ese que está en todas partes y que vive en el espíritu de cada Ser. Llamamos en nombre de Cristo a quienes quieran de verdad tomar el nombre de Dios y de Su Reino y trabajar en este Plan que ha existido siempre y que desde siempre Cristo ha guiado y conducido. No hablamos en sentido figurado, no. Damos testimonio del Dios Vivo que nos habla y que se manifiesta haciendo llegar su voluntad y su Plan; que ha hecho descender una Ley, Su Ley de Vida, para que el ser humano de Fe se ordene bajo la visión y el Orden Superior del Reino. Hablamos, declaramos y entregamos esta Ley a quienes se sientan llamados. Vamos a donde nos requieran para mostrar este Camino Espiritual y consagrar a quienes tomen la opción valiente y definitiva de trabajar en este Plan, en esta Siembra espiritual, pero que en su Portento Divino es tangible, macro cósmica, eterna, y a la cual pertenecemos.
El espíritu, que es la esencia de Dios viviendo en todo ser humano y que comprende y reconoce el lenguaje del Dios Vivo, es una llave que Ud. posee y que puede abrirle la puerta hacia la Realidad de esto que declaramos y que se resume en que Ud. pueda tener una Relación Personal con Cristo. Ore Ud. sin intenciones, sin ánimo de enjuiciamiento, sin expectativas. Ore en buen espíritu, y en humildad póngase ante Cristo y dispóngase a observar la realidad que lo circunda y verá que lo que aquí se declara es coherente con el estado de cosas que nos rodea. Ore, y pídale al Dios en el que Ud. declara creer, que le revele del modo que El quiera si lo que en estas páginas se enuncia es parte de Su Verdad para los Hombres. Si Ud. declara creer en Dios, ¿No se siente llamado a obedecer, a quien para Ud. es el Padre Creador?
Llámenos, escribanos. Es nuestra labor atenderle y explicarle lo que a nosotros también un día se nos abrió como una puerta conducente hacia un Reino Vivo, Real y del cual somos parte.
Misioneras de Cristo en Arica.
Dimensionar lo venidero es dimensionar una fracción del Dios Creador, del Uno, lo que recibimos hoy es revelación de una parte de un Plan que tiene su origen en lo más alto de la Luz que existe. El Yo Soy, el mayor Dios de Bien al que podemos postular es quien se está manifestando ante nuestros ojos, abriendo las sendas para nuestra elevación a planos que trascienden la vida y materia que “conocemos”. Pero no todos lo vemos y en su momento tampoco todos lo reconoceremos. Lo que es esencialmente espíritu, se contempla con ojos espirituales y estos deben estar libres de vendajes.
Las costras que JesúsCristo sacó del ciego para que pudiera ver, son hoy las vendas -”miedos, culpas y temores a lo no conocido”- que este sistema nos pone desde nuestra entrada a este mundo, para que no veamos una realidad que existe y es desde siempre.